El público de San Cristóbal cambia conforme avanza la tarde. Primero llegan “pandillas de gente joven”, pero también mayores que quieren tomar algo mientras escuchan el concierto. Hacia las nueve aparecen parejas y clientes para cenar. En los últimos meses se ha incorporado otro perfil: empleados de las Cuatro Torres que se acercan a tomar una copa al terminar la jornada laboral.
La programación ha incluido flamenco, música de los ochenta y cantautores. La nueva temporada comenzará el 18 de septiembre y la dirección ya tiene cerradas las actuaciones hasta noviembre. San Cristóbal tiene capacidad para 120 comensales y los jueves suele cubrir entre un 60% y un 70% de sus plazas, aunque actuaciones de flamenco o celebraciones como la Feria de Abril han conseguido llenarlo.
El efecto tampoco termina cuando se apaga la música. Alé asegura que algunos clientes descubren el mercado durante un tardeo y después regresan a comer o incluso lo eligen para organizar eventos privados y de empresa. Los puestos tradicionales también se benefician indirectamente: los restaurantes compran producto en las tiendas del propio mercado para abastecer sus despensas. “Cuanta más gente haya, los comerciantes venden más”